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domingo, 25 de octubre de 2015

LOS COMECHINGONES

Los Comechingones
a-   Los comechingones habitaban desde el norte de Córdoba  hasta el Río Quinto al sur, ocupando toda la zona serrana y extendiéndose por las llanuras aledañas, teniendo en cuenta los ríos y arroyos que bajan de las sierras.

Eran territorio comechingón el Valle de Conlara, Punilla, Río Cuarto, Calamuchita, Córdoba, Cruz del Eje, etc.

Organización Social: se organizaban en poblados de 30, 20 o 10 casas. El conjunto de estas casas formaban el “ayllu”.
El ayllu fue la base de la organización política y territorial de los comechingones como lo fue de todos los pueblos andinos.
Este dominio territorial eran controlado por un cacique y su apellido se usaba para dominar al poblado.
Estos caciques eran independientes, no obedecían a un poder central, eran autónomos, reglándose por costumbres y acuerdos entre ellos.
Los desacuerdos o invasiones de sus territorios de caza o cultivo era motivo de guerra.
El conjunto de estas casas era rodeado de una palizada de plantas espinosas para la defensa.
No construyeron fortalezas ni muros de piedra.

Costumbres: Cultivaban el suelo, eran cazadores y recolectores; criaban llamas. Su vivienda era semi-subterránea, en oquedades o cuevas de las sierras, o cavada en tierra y cubierta con madera o paja; los abrigos rocosos se completaban con pircas adosadas a ellos. La familia constituía la base del ordenamiento, por encima de la familia estaba la parcialidad, que ocupaba un área delimitada; las parcialidades tenían un cacique y cuando crecían mucho se desintegraban en unidades menores con un cacique propio, sin romper los vínculos de la parcialidad matriz. Eran muy eficaces en el manejo del arco y la flecha, también utilizaban bastones de madera dura y, ocasionalmente, se valían del fuego para incendiar el refugio de sus enemigos. Para la guerra utilizaban collares de cuero y se pintaban una mitad del rostro de rojo y la otra de negro. Estas pinturas o tatuajes eran siempre dibujos simétricos geométricos. También se sabe que usaban “plumas de cobre” que bien podían ser plumas de aves recortadas o láminas de este material obtenidas por trueque con otras tribus. Poco se conoce de sus rituales; habrían poseído la noción de un alto Dios representado por el Sol; practicaban también la magia y las danzas rituales, de origen amazónico, como se advierte en las pinturas rupestres de Cerro Colorado, en las que el hechicero hacía uso del fruto del cebil como droga narcotizante; el cebil pulverizado era tomado por la nariz y la arqueología encontró tabletas de piedra que se utilizaban para molerlo y ofrecerlo.
Los muertos eran enterrados en posición acurrucada, tal vez envueltos en un cuero; se hallaron recipientes de barro que pudieron haber contenido restos de párvulos.

Viviendas: Los Comechingones vivían en casas semi-subterráneas construidas en excavaciones de perímetro cuadrado o rectangular.
La entrada a la misma era sobre un plano inclinado mientas los otros tres lados formaban pared a pique de tierra si intervención de muros de piedra.
En los pisos interiores y en el exterior generalmente se encuentra abundante material arqueológico, como hachas, cuchillos de hueso, mazas de piedra, conanas con sus manos, perforadores, puntas de flecha, piezas y fragmentos de alfarería.
Debajo del piso, se efectuaban los enterratorios sin tener una localización determinada. En cada casa vivían 4 o 5 nativos con sus familias y algunas veces más.


Sin duda los comechingones ocuparon cavernas, abrigos y galerías naturales de las sierras, pero más bien como refugio de los cazadores o de grupos alzados durante la colonia.
Estos abrigos presentan en sus paredes pictografías, reparos hechos de pirca y por añadidura. Son las llamadas casas de piedra.
Aún hoy estas casas de piedra son aprovechadas por los cazadores, peones y trabajadores rurales.
Junto a estos lugares es habitual encontrar morteros colectivos. Estos eran utilizados durante la recolección de la algarroba y otros frutos silvestres, para una primera molienda en los campos de recolección.

Vestimenta: Su vestimenta era típicamente andina, vestían unku corto confeccionado a telar con lana de llama teñida de colores vivos y un largo delantal de cuero o lana sujetada a la cintura por una ancha faja.
Las mujeres adornaban las aberturas, ruedos y bocamangas de sus vestidos con “chaquiras” hechas con valvas de caracoles terrestres, y destacados bordados de dibujos geométricos.
Los Comechingones alcanzaron gran habilidad en la confección de sus vestimentas en telar, explotando las técnicas de faz de urdiembre y riqueza de bordados geométricos.
Utilizaron el telar de cintura donde un extremo de la tela se sujeta a un árbol y el otro se ata a la cintura de la tejedora, quien corriéndose hacia atrás a medida que tejía, mantenía la prensa tensa.
Como adornos utilizaron pulseras, pectorales y collares.
Lo general en el tocado comechingón fue la vincha de lana con dibujos geométricos.
Las mujeres usaban el peinado partido al medio y recogido atrás en una trenza cayendo sobre la espalda.
También usaron gorros parecidos al antiguo “chulo” peruano, pero difería de este por un corte rectangular que dejaba libre la frente, tenía colgantes a ambos lados a modo de orejeras y cubrenuca.
Sobre el gorro siempre se colocaban una vincha.


 Alimentación: Cazaban principalmente guanacos, venados, liebres, vizcachas, iguanas y cuises.
Hacían uso del fuego para asar los animales que cazaban.
Se dedicaban también a la recolección de frutos silvestres, en particular la algarroba, que era empleada, no solo para hacer bebidas alcohólicas sino también para fabricar patay, que era un pan muy dulce y nutritivo.
Con el fruto del chañar hacían arrope (parecido a la miel).
Los ñandúes eran muy codiciados porque su carne era exquisita y podían utilizar todas sus partes, como los tendones para coser o la piel del cogote para hacer bolsas donde guardar alimentos o artículos varios. 
Y sus verduras eran los porotos, papas, patatas, maníes, el maíz (que cultivaban en lotes con riego artificial) zapallos, y la fabulosa quinoa de la que extraían sus hojas para hacer ensaladas o hervidos, y sus semillas para ser utilizadas como el arroz. Además consumían los frutos que crecían salvajes: tala, molle, chañar, higos, duraznos, algarrobas… y la exquisita miel, golosina de golosinas.

b-   Las pictografías representan escenas de caza, animales, figuras simbólicas e incluso representaciones de soldados españoles a caballo con sus armaduras, lanzas y espadas.
Se observan llamas, guanacos, venados, pumas, suris, serpientes, cóndores, etc.
Respecto a las figuras humanas se ve a nativos muy estilizados: guerreros, cazadores emplumados o simples siluetas. Se aprecian sus tocados y sus arcos y flechas.
También son frecuentes las representaciones del sol, la luna y arácnidos.
Dibujos circulares con rayos, muchas veces acompañados a figuras humanas, o de animales generalmente serpientes.
También hicieron dibujos grabados en las rocas, por frotamiento con otras rocas más duras de filo pronunciado.
Estos petroglifos son escasos y se presentan con motivos más esquemáticos y simbólicos, en cambio las pictografías son más naturalistas y escenográficas.
c-   Los tintes se elaboraban con flores, frutos, raíces como la yuca y principalmente con la cochinilla (un insecto que vive en la tuna) que disecado da un color rojo intenso.
Obtenían amarillo con el romerillo y con las bayas del quebrachillo teñían colores oscuros.
Al blanco lo obtenían con huesos pulverizados, al negro con carbón vegetal o pirolusita  pulverizados.
Al rojo lo obtenían con ocre abundante en las rocas.

Aleros
Los comechingones aprovechando el abrigo de aleros rocosos y cavernas hicieron diversidad de dibujos pintados en piedra. Para las pictografías utilizaron los colores blanco, rojo y negro.



d-   Con la llegada de los españoles
e-   Atahualpa Yupanqui (en quechua, el que viene de lejanas tierras para decir algo) nació en el Campo de la Cruz, en José de la Peña, partido de Pergamino (al norte de la provincia de Buenos Aires) el 31 de Enero de 1908. Su nombre real es Héctor Roberto Chavero. Fue cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino. Yupanqui alternaba entre sus casas en Buenos Aires y Cerro Colorado, provincia de Córdoba. En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En 1987 volvió al país para recibir el homenaje de la Universidad Nacional de Tucumán. Debió internarse en Buenos Aires en 1989 para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el Festival de Cosquín.
Sin embargo, a los pocos días Yupanqui cumplió un compromiso artístico en París. Volvió a Francia en 1992 para actuar en Nîmes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo. Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en Cerro Colorado.
La casa de Atahualpa es un museo que alberga pertenencias del músico y de su mujer. El lugar está lleno de un aura especial y de la belleza y hondura que Yupanqui frecuentó durante su vida. 

f-   Fueron agricultores, conocieron la irrigación artificial. La crianza de animales domésticos estaba dada por lo que los españoles llamaron carneros de la tierra.
También se cree que el perro les acompañaba. En cuanto a la recolección de frutos silvestres se sustentaban de algarroba, la cual molían y usaban en la preparación de una especie de pan o torta denominada "patay". Esto se complementaba con chañar y otros frutos propios de la región. La caza era otra manifestación económica citándose especies de ciervo, el guanaco, la vizcacha común, el hurón, dos especies de zorro, la liebre de la Patagonia, iguanas, y diversas aves cuya lista encabeza el ñandú.